ACUERDO PANTOMIMA Y ESCAPARATE: la realidad del inicio de curso desmonta la propaganda de la Consejería

El inicio del curso 2026/2027 confirma lo que desde USTEA Enseñanza venimos advirtiendo: el acuerdo firmado en julio de 2025 entre la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional y las organizaciones sindicales firmantes se ha convertido en un acuerdo pantomima y escaparate, utilizado para construir un relato de mejora de la Educación Pública que no se corresponde con la realidad cotidiana de los centros.

Resulta especialmente significativo que, apenas un mes después de aquel acuerdo, la Junta alcanzara un nuevo acuerdo con la enseñanza privada concertada, destinando más fondos públicos a las patronales privadas, mayoritariamente vinculadas a la Iglesia católica. Mientras para la Educación Pública se anuncian medidas insuficientes, condicionadas o que no llegan a materializarse, la financiación de la red privada concertada continúa consolidándose y ampliándose.

Frente al autobombo de la Consejería, el curso comienza nuevamente marcado por la improvisación, los problemas de SIPRI, la insuficiencia de plantillas, el cierre de aulas públicas y unas condiciones laborales que distan mucho de las mejoras anunciadas.

La falsa bajada de ratios: menos natalidad, pero también menos aulas

La anunciada bajada de ratios continúa sin percibirse de manera generalizada en las aulas. Además, los formularios que USTEA está haciendo llegar al profesorado andaluz para conocer directamente la situación de los centros muestran que la reducción de ratios anunciada por la Administración no se está cumpliendo de forma efectiva en numerosos centros.

La Junta pretende presentar como un logro de su política educativa lo que responde, en gran medida, al descenso de la natalidad. En lugar de aprovechar esta oportunidad histórica para reducir realmente el número de estudiantes por aula y mejorar la atención educativa, la Consejería continúa cerrando unidades en la red pública.

El resultado es especialmente perverso: menos alumnado no significa necesariamente mejores ratios, sino menos aulas públicas y menos puestos docentes. Estos cierres provocan además desplazamientos y destinos cada vez más alejados para el profesorado.

SIPRI: caos informático y desprotección del personal interino

El curso ha comenzado sumiendo nuevamente al personal interino en una grave situación de incertidumbre. La nefasta gestión informática de SIPRI obligó a anular la primera adjudicación de destinos, afectando a miles de docentes a apenas 48 horas del comienzo de las clases.

A las consecuencias para la conciliación familiar, la organización personal y el bolsillo del profesorado se suma un problema estructural: la reducción de la oferta de plazas y la persistencia de una elevada temporalidad.

Desde USTEA hemos puesto nuestros servicios jurídicos a disposición del personal afectado y volvemos a exigir una negociación específica que permita mejorar las condiciones laborales del profesorado interino y acabar con una temporalidad que las administraciones han convertido en estructural.

Teletrabajo: otra medida que se queda en el escaparate

El teletrabajo constituye otro ejemplo de la distancia existente entre los anuncios de la Consejería y la realidad de los centros.

Los formularios remitidos por USTEA al profesorado andaluz reflejan también que el teletrabajo no se está aplicando de manera generalizada y efectiva. Su utilización para determinadas tareas y horas no lectivas continúa dependiendo en demasiadas ocasiones de decisiones organizativas de los centros, generando diferencias entre docentes y centros educativos.

No puede hablarse de conciliación mientras una medida presentada públicamente como un avance laboral no constituye un derecho efectivo y homogéneo para el conjunto del profesorado.

Mismos horarios y enseñanzas nuevamente olvidadas

Tras las modificaciones normativas anunciadas por la Junta, la realidad es que los horarios docentes no experimentan la mejora estructural que necesita el profesorado andaluz.

Seguimos reclamando una verdadera reducción de la carga lectiva y burocrática acompañada del correspondiente incremento de las plantillas.

Además, determinadas enseñanzas vuelven a quedar relegadas. Es el caso de la Educación Permanente y los CEPER, que continúan sin recibir una respuesta específica a sus necesidades organizativas y laborales.

Ni siquiera se cumplen los mínimos en Educación Especial

Especialmente preocupante es la situación del profesorado especialista que atiende al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo.

Este curso encontramos profesionales de Audición y Lenguaje (AL) y Pedagogía Terapéutica (PT) obligados a prestar servicio en dos o más centros educativos, con las dificultades que ello supone para garantizar una atención adecuada al alumnado y unas condiciones laborales dignas.

En algunos casos, además, este profesorado ha llegado a desconocer los centros concretos que debía atender hasta prácticamente el momento de su incorporación.

Todo ello evidencia que la Consejería ni siquiera está garantizando algunos de los compromisos mínimos que presentó como grandes avances en el acuerdo de julio de 2025.

Menos propaganda y más negociación, inversión y plantilla

Desde USTEA Enseñanza consideramos que este comienzo de curso desmonta el relato construido alrededor de aquel acuerdo. No necesitamos acuerdos escaparate destinados a generar titulares mientras los problemas estructurales de la Educación Pública permanecen intactos.

Exigimos la convocatoria inmediata de la Mesa Sectorial para abordar, entre otras cuestiones, un nuevo acuerdo marco para el personal interino, la mejora de la Circular de Permisos y Licencias, una regulación que establezca ratios máximas de alumnado NEAE para el profesorado especialista, una reducción efectiva de las ratios generales, la aplicación real del teletrabajo y, fundamentalmente, un incremento estructural de las plantillas docentes.

La bajada de la natalidad debe convertirse en una oportunidad para mejorar la Educación Pública, no en una excusa para seguir cerrando aulas y suprimiendo puestos de trabajo.

Menos propaganda, menos acuerdos pantomima y más inversión en la Educación Pública.

¡Por la Educación Pública y por los derechos laborales del profesorado!

Con la Educación Pública no se juega.

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