La Consejería establece que la formación permanente del profesorado durante 2026/27 debe orientarse principalmente a la mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje y de los resultados educativos. Entre las prioridades destacan especialmente la didáctica de las matemáticas, competencia lectora, lengua castellana y literatura, lenguas extranjeras, ciencias sociales y humanas, ámbito científico-tecnológico y artes, junto con la atención a la diversidad mediante prácticas educativas consideradas de éxito.
La Resolución estructura la formación en cinco grandes líneas estratégicas:
1. Mejora de las prácticas educativas y éxito educativo.
Incluye formación en atención a la diversidad e inclusión, convivencia, igualdad y coeducación, prevención de la violencia de género, acoso y ciberacoso, atención al alumnado hospitalizado, nuevos protocolos NEAE, orientación educativa y metodologías colaborativas.
Dentro de esta línea adquieren un peso especial la competencia lectora y matemática, tanto en metodología como en evaluación. También se mantiene la formación en competencia digital docente, Séneca, bilingüismo y AICLE, internacionalización y Erasmus+, así como los procesos de mejora y transformación de los centros.
2. Desarrollo y capacitación profesional docente.
Se contempla formación en competencia digital, función directiva, inspección y asesorías de los CEP, escolarización, ciberseguridad y protección de datos. También se incluye formación específica para la atención educativa de 0 a 3 años y Atención Temprana, alumnado NEAE y alumnado vulnerable.
Un aspecto importante es que aparece expresamente la formación destinada al profesorado funcionario en prácticas, dentro del desarrollo profesional a lo largo de la vida docente.
3. Investigación, innovación y buenas prácticas.
Se impulsa la formación relacionada con pensamiento computacional y programación mediante Código Escuela 4.0, metodologías activas, investigación educativa, recursos educativos abiertos, proyectos de innovación y difusión de prácticas docentes consideradas de éxito.
4. Participación de la comunidad educativa y centros con necesidades específicas.
Se potencia la formación vinculada a Comunidades de Aprendizaje, Aprendizaje-Servicio y la atención a centros de compensatoria, zonas de transformación social, centros rurales, hospitalarios y centros específicos de Educación Especial.
5. FP, Enseñanzas Artísticas, Idiomas y Educación Permanente.
En Formación Profesional se priorizan especialmente digitalización, sostenibilidad, actualización técnica del profesorado, cursos de especialización, evaluación y acreditación de competencias, relación con empresas y desarrollo de la FP Dual y la fase de formación en empresa, además de la adaptación al nuevo marco normativo de FP.
Para las Enseñanzas Artísticas se centra fundamentalmente en movilidad europea y buenas prácticas; en Idiomas, en metodologías innovadoras, prevención del abandono y mejora de las pruebas de certificación; y en Educación Permanente, en enseñanza no presencial y competencia digital.
¿Qué implica para los centros y los CEP?
Los Centros del Profesorado (CEP) tendrán que elaborar sus proyectos de formación conforme a estas prioridades y coordinándose con los centros educativos y la Inspección. Los planes de formación de los propios centros deben estar relacionados con sus procesos de autoevaluación y mejora. Además, se priorizan modalidades como la formación en centro, grupos de trabajo y autoformación.
No todas las líneas tienen el mismo peso. La Resolución declara prioritarias para todos los CEP determinadas actuaciones de las líneas I, II y III: fundamentalmente inclusión y atención a la diversidad, competencias —especialmente lectora y matemática—, sociedad del conocimiento/competencia digital, desarrollo profesional e investigación e innovación educativa.
Finalmente, los proyectos de formación de los CEP deberán estar introducidos en Séneca y aprobados antes del 30 de noviembre de 2026. La Resolución entra en vigor a efectos prácticos el 1 de septiembre de 2026.



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