
En USTEA denunciamos que el inicio de los episodios de calor vuelve a encontrar a la comunidad educativa andaluza desprotegida frente a unas condiciones térmicas incompatibles con una actividad escolar segura, digna y saludable. Mientras las alertas meteorológicas por altas temperaturas se suceden año tras año influyendo negativamente en el desarrollo normal de las clases, la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional sigue sin dar una respuesta estructural a una realidad climática que ya no es ninguna excepción en nuestra tierra y que en muchos puntos geográficos es muy severa.
La Junta de Andalucía pretende camuflar su inacción tras grandes titulares y cifras millonarias a través de planes como ‘Mejora tu centro’. El modelo de la Consejería sigue siendo reactivo, abandona la ley de bioclimatización y no da solución.
Los datos reales desmontan cualquier discurso triunfalista, pues la Consejería contempla únicamente 532 actuaciones en total de bioclimatización sobre los más de 7.000 centros docentes públicos que existen en Andalucía. Esto significa que, tras años de vigencia de la Ley de Bioclimatización, conquistada por la lucha de la comunidad educativa, apenas un 7,6% de los centros educativos públicos andaluces se beneficiarán de estas medidas. La Ley de Bioclimatización exige soluciones de fondo y sostenibles: aislamiento térmico de los edificios, arbolado de patios, cubiertas vegetales y sistemas de ventilación eficiente y refrigeración adiabática.
La fórmula de transferir directamente los fondos a los centros no es una apuesta por la autonomía escolar, sino una estrategia para trasladar la responsabilidad a unos equipos directivos ya saturados de tareas. Desde USTEA consideramos inaceptable que la Consejería se limite a ingresar dinero para que los centros tengan que gestionar una función que debía estar coordinada por la administración. Es la administración educativa quien debe asumir su responsabilidad directa en el mantenimiento preventivo y estructural de los edificios mediante un Plan Integral con ejecución directa y personal técnico propio. Asimismo, estas actuaciones puntuales y sin un criterio global planificado agravan la desigualdad entre los centros educativos.
Seguimos recordando que el estrés térmico en las aulas no es una cuestión de comodidad: es un problema de salud pública y laboral de primer orden. Las temperaturas extremas provocan fatiga, cefaleas, mareos, dificultades graves de concentración e incluso desvanecimientos, poniendo en riesgo real la salud del alumnado, del profesorado y del personal no docente.
¡Movilízate y denuncia!
Desde USTEA reiteramos que la salud de la comunidad educativa no puede esperar a los ritmos propagandísticos de la Junta. No vamos a parar hasta que la Ley se cumpla de manera efectiva e inmediata en todos y cada uno de los centros de Andalucía.
- Si trabajas en un centro educativo público y estás viviendo una situación térmica extrema, te animamos a presentar inmediatamente una comunicación de riesgos a la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales (UPRL) de tu Delegación Territorial a través del MODELO DE REGISTRO OFICIAL. Este impreso únicamente pone en conocimiento a la administración de alguna deficiencia que ocurre en nuestro centro o puesto de trabajo.
- Ayúdanos a visibilizar las deficiencias de tu centro rellenando y difundiendo nuestro FORMULARIO de denuncia entre tus compañeras y compañeros.
La Ley está para cumplirse. ¡Basta de propaganda y de sobrecargar a las directivas! Por una climatización estructural y digna ya. Con la Salud Laboral no se juega.




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