Este 2025 se cumplen 47 años de la despenalización de la homosexualidad en el Estado español, un hito que no fue fruto de la generosidad del poder, sino de la lucha sostenida de un colectivo perseguido, silenciado y reprimido durante décadas. Desde USTEA, sindicato andaluz de clase, feminista y combativo, reivindicamos esta fecha como un ejercicio imprescindible de memoria democrática, pero también como un recordatorio de que los derechos no son irreversibles.
Hasta 1978, la homosexualidad fue perseguida legalmente mediante la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, heredera directa de la represión franquista. Miles de personas —gais, lesbianas, bisexuales, personas trans y disidentes sexuales— fueron detenidas, encarceladas, medicalizadas, despedidas de sus empleos y expulsadas de las aulas. Esta represión tuvo también un claro componente clasista y laboral, castigando con especial dureza a quienes no encajaban en la norma social y moral impuesta.
Uno de los episodios más brutales de esta persecución fue la Gran Redada del Pasaje Begoña, ocurrida la noche del 25 al 26 de junio de 1971 en Torremolinos. Aquel espacio, referente de libertad y diversidad en plena dictadura, fue arrasado por la policía: más de 300 personas detenidas, locales cerrados y vidas truncadas, en una operación destinada a erradicar cualquier atisbo de disidencia sexual. Recordar el Pasaje Begoña es recordar que el Estado persiguió activamente al colectivo LGTBI+, también en Andalucía.
Pero frente al miedo y la represión, surgió la organización y la protesta. En 1978, apenas un año después de las primeras elecciones democráticas, Sevilla fue escenario de una de las primeras manifestaciones LGTBI del Estado, protagonizada por personas valientes que salieron a la calle cuando aún existían leyes represivas y una fuerte violencia social. Aquellas movilizaciones sentaron las bases de los derechos conquistados posteriormente y forman parte del patrimonio democrático andaluz.
Desde USTEA reivindicamos el papel de la educación pública como herramienta fundamental para combatir el odio, la LGTBIfobia y los discursos reaccionarios que hoy vuelven a ganar espacio. Las aulas deben ser espacios seguros, donde la diversidad afectivo-sexual y de género no solo se respete, sino que se visibilice y se valore, con recursos, formación docente y currículos que incorporen la realidad del colectivo LGTBI+ de manera transversal.
Asimismo, denunciamos que la discriminación laboral sigue existiendo, especialmente hacia las personas trans, que continúan encontrando enormes barreras para el acceso y la estabilidad en el empleo. Defender los derechos LGTBI+ es también defender condiciones laborales dignas, igualdad real y protección frente al acoso en los centros de trabajo.
Hoy, cuando sectores reaccionarios cuestionan avances básicos y promueven el retroceso en derechos, reafirmamos nuestro compromiso con una Andalucía diversa, feminista y solidaria, donde nadie tenga que ocultar quién es para poder estudiar, trabajar o vivir con dignidad.
Porque la memoria es una forma de resistencia, porque la educación es una trinchera democrática, y porque los derechos se defienden todos los días, USTEA seguirá estando del lado de quienes luchan por una sociedad libre de discriminaciones, orgullosa de su diversidad y consciente de su historia.
Ni un paso atrás en derechos.
Orgullo, memoria y lucha.



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