La defensa de la educación pública, la justicia social y la memoria democrática siguen siendo pilares fundamentales para construir una Andalucía más libre, igualitaria y democrática.
Hoy, 10 de agosto, se cumplen 90 años del asesinato de Blas Infante Pérez de Vargas, Padre de la Patria Andaluza, fusilado por las fuerzas golpistas en 1936 por defender una Andalucía basada en la libertad, la justicia social, la igualdad y la dignidad de su pueblo.
Este aniversario cobra una especial relevancia en un momento en el que asistimos a un preocupante aumento de los discursos que pretenden blanquear el franquismo, relativizar la represión sufrida por miles de personas y cuestionar las políticas de memoria democrática. Desde USTEA defendemos que la memoria democrática no es una opción ni una cuestión del pasado, sino un pilar imprescindible para construir una sociedad verdaderamente libre, crítica y comprometida con los derechos humanos. Recordar a Blas Infante es también recordar a todas las personas asesinadas, perseguidas y represaliadas por defender la libertad, la democracia y la justicia social. Es un ejercicio de verdad, justicia y reparación que las instituciones tienen la responsabilidad de proteger y transmitir a las nuevas generaciones, porque solo desde el conocimiento de nuestra historia podremos impedir que se repitan los episodios más oscuros de nuestro pasado.
Blas Infante entendió la educación como una herramienta imprescindible para la emancipación de las personas y el progreso colectivo. Defendió una Andalucía culta, crítica y consciente de su propia realidad, donde el conocimiento fuera un derecho y nunca un privilegio.
Noventa años después, seguimos comprobando que la mejor manera de honrar su memoria no es únicamente recordar su figura, sino continuar defendiendo aquello por lo que luchó. En un contexto marcado por el avance de las políticas privatizadoras, los recortes en los servicios públicos y los ataques a la escuela pública, reivindicar el pensamiento de Blas Infante supone también defender una escuela pública, laica, inclusiva, feminista y de calidad, capaz de garantizar la igualdad de oportunidades para todo el alumnado, con independencia de su origen o de su situación económica.
Como organización sindical andaluza, USTEA comparte la convicción de que la educación pública constituye uno de los principales instrumentos para construir una sociedad más democrática y más justa. Defender la enseñanza pública es también defender la cohesión social, la solidaridad, la igualdad y el derecho de Andalucía a avanzar desde el interés colectivo y no desde intereses económicos o privados.
Desde USTEA seguiremos trabajando por una Andalucía donde la educación pública sea el eje vertebrador de una sociedad más igualitaria, donde el profesorado disponga de condiciones dignas para desarrollar su labor y donde ningún niño o niña vea limitado su derecho a aprender por razones económicas, sociales o territoriales.
Noventa años después de su asesinato, el pensamiento de Blas Infante continúa interpelándonos. Su compromiso con la justicia social, la democracia y la educación como motor de transformación colectiva sigue siendo una inspiración para quienes defendemos una escuela pública al servicio del pueblo andaluz.
Porque defender la memoria democrática también es defender el presente y el futuro de una educación pública comprometida con los valores de libertad, igualdad y justicia social.



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