Hoy, 18 de julio de 2026, se cumplen 90 años del golpe de Estado de 1936, un zarpaje fascista que truncó la legalidad democrática de la Segunda República e inició uno de los capítulos más oscuros de nuestra historia. Desde USTEA Enseñanza, en este aniversario tan señalado, queremos alzar la voz para rendir un profundo y sincero homenaje a todas las personas que lucharon, resistieron y dieron su vida en defensa de la libertad, de la democracia y de la justicia social.
Nuestra tierra, Andalucía, sufrió con especial crueldad la saña de los golpistas. Fuimos el laboratorio del terror de las tropas de Queipo de Llano. Desde el rincón más humilde de la Sierra de Aracena hasta los campos de Almería, pasando por la represión feroz en Sevilla, Cádiz, Córdoba, Huelva o la caída de Málaga en el dramático y sangriento episodio de La Desbandá, el fascismo intentó ahogar en sangre el ansia de progreso de nuestro pueblo.
«Andaluces de Jaén, aceituneros altivos…» decía Miguel Hernández. Fue precisamente a ese pueblo trabajador, a ese campesinado andaluz que soñaba con la reforma agraria, y a la vanguardia cultural y educativa a quienes se persiguió con más saña.
Maestras y maestros: el primer objetivo del fascismo
Como sindicato de la enseñanza, no podemos ni queremos olvidar que la escuela pública republicana fue uno de los mayores logros de aquel periodo, y sus docentes, el principal objetivo a batir. El golpe de Estado quiso arrancar de raíz la ilusión de una educación laica, moderna, integradora y universal.
- La depuración magisterial: En Andalucía, cientos de maestras y maestros fueron fusilados, encarcelados o inhabilitados por el mero «delito» de enseñar a pensar, de llevar la cultura a los pueblos más postergados a través de las Misiones Pedagógicas y de defender una sociedad de ciudadanas y ciudadanos libres, no de súbditos.
Memoria y Justicia en las Aulas
Frente a quienes hoy pretenden imponer el olvido, blanquear la dictadura o derogar las leyes de memoria histórica bajo el falso pretexto de la «concordia», USTEA reafirma su compromiso inquebrantable con la Memoria Democrática.
La memoria no es rencor; es pedagogía, es justicia y es el pilar fundamental sobre el que se asienta una democracia madura. Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Por ello, exigimos que la Memoria Histórica y Democrática de Andalucía sea un eje transversal y efectivo en nuestros centros educativos, tal y como dictan las leyes que tanto costó conseguir.
Nuestras aulas deben ser espacios donde se rescate del olvido a los miles de andaluces y andaluzas que aún yacen en las cunetas y en las fosas comunes que todavía avergüenzan a nuestra tierra —la región con mayor número de fosas de todo el Estado—.
¡Por la Libertad y la Memoria!
90 años después, el eco de la resistencia andaluza sigue vivo en nuestras aulas y en nuestras luchas diarias. No permitiremos que se borre el sacrificio de quienes nos precedieron.
Andalucía, 18 de julio de 2026.
USTEA Enseñanza



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