Desde USTEA denunciamos públicamente la situación de abandono que sufre la comunidad educativa andaluza por parte de la Junta de Andalucía. Resulta inadmisible que el Observatorio Andaluz para la Convivencia Escolar lleve más de dos años sin reunirse y una década sin emitir informe alguno. Mientras el Gobierno andaluz inaugura congresos sobre acoso y ciberacoso, abandona el órgano fundamental para impulsar la tolerancia y la seguridad en nuestras aulas. Esta parálisis es representativa de la poca importancia que se da a la mejora de la convivencia en las aulas y al cuidado de la salud laboral del personal docente. La realidad de nuestros centros nos devuelve una imagen alarmante con casos de suicidios de menores con presuntas relaciones con el acoso escolar en este curso en provincias como Sevilla, Málaga y Jaén, donde se pone de manifiesto que los protocolos actuales fallan en su aplicación efectiva ante la falta de recursos.
Las cifras nos obligan a actuar con urgencia. Además, este sufrimiento no se limita al alumnado, ya que el profesorado andaluz enfrenta situaciones de acoso laboral y estrés que degradan su salud mental y la labor docente, afectando directamente al bienestar de las familias. El 85,23% de docentes encuestados por STEs-i y USTEA valora el clima de trabajo en las aulas como conflictivo y/o complicado. Ante esta asfixia, desde USTEA exigimos a la Consejería de Desarrollo Educativo y FP la reactivación inmediata del Observatorio de Convivencia, porque no se puede legislar ni actuar a ciegas sin diagnósticos actualizados que radiografíen y elaboren propuestas para mejorar el clima de los centros.
Es inaplazable el aumento de personal de orientación y trabajo social, especialmente en zonas vulnerables, así como la implementación de una formación obligatoria en coeducación o la dotación de recursos específicos para combatir el acoso y ciberacoso. Los protocolos contra el acoso y las conductas autolíticas deben estar dotados de medios materiales y humanos suficientes para que no se queden en papel mojado, garantizando que la educación pública sea la primera línea de defensa para el bienestar de la infancia y la adolescencia.
Frente a la inacción institucional, USTEA reafirma su compromiso con una escuela libre de violencias, entendiendo que educar para la convivencia es, en última instancia, educar para la libertad.



0 comentarios