Desde USTEA denunciamos con rotundidad la nueva escalada militar registrada este fin de semana en Oriente Medio y advertimos, como hace UNICEF, de un escenario cada vez más peligroso para millones de niños y niñas en toda la región.
USTEA ha expresado su profunda preocupación por los bombardeos en Irán y en el conjunto de la zona, y ha alertado de un hecho especialmente grave: uno de los ataques alcanzó una escuela de niñas en Minab (provincia de Hormozgán, sur de Irán), provocando víctimas mortales y numerosas heridas entre el alumnado.
Como organización sindical del profesorado, no podemos normalizar que los centros educativos se conviertan en objetivos. Atacar civiles y bienes de carácter civil —y en particular escuelas— vulnera el Derecho Internacional Humanitario y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, además de destruir el presente y el futuro de generaciones enteras.
Gaza: una generación expulsada de las aulas
Esta realidad no es un hecho aislado. En Gaza, la devastación del sistema educativo es ya una emergencia prolongada: más de 700.000 niños y niñas en edad escolar se han quedado sin acceso a la educación.
UNICEF ha venido alertando de que la inmensa mayoría de las escuelas de la Franja han sufrido daños y de que los ataques sobre instalaciones educativas han sido recurrentes, incluso cuando muchas funcionan como refugios.
Exigimos protección para la infancia y para la escuela
USTEA se suma al llamamiento al cese inmediato de las hostilidades y a la desescalada urgente.
Exigimos a todas las partes implicadas que cumplan estrictamente con sus obligaciones internacionales y garanticen:
- Protección efectiva de la población civil, con prioridad absoluta para la infancia.
- Respeto y protección de los servicios esenciales que permiten sobrevivir y aprender: escuelas, personal educativo y sanitario, agua, electricidad y ayuda humanitaria.
- Fin de los ataques contra centros educativos y garantía del derecho a la educación en contextos de conflicto.
Llamamiento a la comunidad educativa
Desde USTEA llamamos a los claustros, equipos directivos, AMPAs y alumnado a visibilizar que la escuela debe ser siempre un espacio seguro, de convivencia y de paz. Defender la educación es defender la vida.
Porque lo repetimos alto y claro: las escuelas no son un objetivo de guerra.



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