El 28 de febrero celebramos el Día de Andalucía, una fecha que hunde sus raíces en la movilización popular del 4 de diciembre de 1977, cuando el pueblo andaluz salió a las calles para exigir dignidad, autogobierno y derechos sociales. Aquel impulso democrático sigue vigente hoy. Andalucía no se entiende sin la lucha colectiva por los servicios públicos, sin la defensa de lo común y sin la convicción de que los derechos se conquistan y se defienden cada día.
Desde USTEA, sindicato andaluz de la enseñanza pública, afirmamos con claridad: defender la educación pública es defender Andalucía.
La escuela pública andaluza es uno de los pilares fundamentales de nuestra tierra. Es el espacio donde se garantiza la igualdad de oportunidades, donde se combate la desigualdad estructural y donde se construye ciudadanía crítica, democrática y solidaria. En una comunidad marcada históricamente por las brechas sociales, territoriales y de género, la educación pública es una herramienta imprescindible de justicia social.
Sin embargo, asistimos a políticas que debilitan lo público: recortes, precarización del profesorado, infrafinanciación crónica, privatización encubierta y desvío de recursos hacia redes privadas. Estas decisiones no son neutrales: profundizan las desigualdades y ponen en riesgo el derecho universal a la educación.
Defender la educación pública también es una cuestión de justicia feminista. La escuela pública es clave para avanzar hacia una sociedad igualitaria, libre de violencias machistas y de discriminaciones. En ella se educa en igualdad, se visibilizan referentes femeninos, se combate la segregación y se generan oportunidades reales para niñas y mujeres. Además, los servicios públicos sostienen la vida y los cuidados, tareas que históricamente han recaído de manera desigual sobre las mujeres. Cuando se recortan servicios públicos, se recortan derechos y se incrementan las desigualdades de género.
Por eso, este 28F reivindicamos:
- Una financiación suficiente y estable para la educación pública andaluza.
- La reducción de ratios y la mejora de las condiciones laborales del profesorado.
- El fortalecimiento de la red pública frente a la privatización y los conciertos educativos.
- Políticas educativas feministas que sitúen la igualdad en el centro.
- La defensa de todos los servicios públicos como garantía de cohesión social y territorial.
Andalucía será lo que sean sus servicios públicos. Será igualdad o será desigualdad. Será justicia social o será privilegio. Por ello, hoy reafirmamos nuestro compromiso con una Andalucía que apuesta por lo común, por la igualdad y por la educación pública como motor de transformación social.
Este 28 de febrero, defendamos Andalucía defendiendo la educación pública



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