Desde USTEA denunciamos que la Junta de Andalucía no está aprovechando el descenso de la natalidad para reducir las ratios, aumentar los desdobles y reforzar las plantillas docentes. Cerca de 2.000 encuestas realizadas al profesorado andaluz nos muestran situaciones de masificación y una sobrecarga especialmente grave en la atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo.
Andalucía continúa entre las comunidades autónomas con ratios máximas más elevadas de España durante el curso 2026/2027. La comparativa territorial muestra importantes diferencias en el número máximo de estudiantes por aula, especialmente en Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato.
Mientras el País Vasco establece límites de 22 estudiantes en Primaria, 25 en ESO y 27 en Bachillerato, Andalucía mantiene máximos generales de 25, 30 y 35, respectivamente. Galicia fija 20 en Primaria, 25 en ESO y 30 en Bachillerato, mientras que Madrid contempla 20 en Primaria y 25 en ESO.
En Educación Infantil, la Junta de Andalucía ha reducido a 22 escolares el máximo para las unidades de tres años durante el curso 2026/2027, pero mantiene los 25 en las de cuatro y cinco años. Otras comunidades presentan límites inferiores, como Canarias, con 16 estudiantes, o el País Vasco, Madrid y Galicia, con 20.
Esta es la comparativa de ratios máximas que hemos elaborado y difundido desde USTEA para el curso 2026/2027:
| Comunidad autónoma | Infantil | Primaria | ESO | Bachillerato |
|---|---|---|---|---|
| País Vasco | 20 | 22 | 25 | 27 |
| Canarias | 16 | 22 | 25 | 35 |
| Madrid | 20 | 20 | 25 | 35 |
| Galicia | 20 | 20 | 25 | 30 |
| La Rioja | 20 | 25 | 28 | 30 |
| Castilla-La Mancha | 22 | 22 | 30 | 32 |
| Extremadura | 22 | 22 | 30 | 30 |
| Comunitat Valenciana | 23 | 25 | 30 | 35 |
| Baleares | 22 | 22 | 30 | 35 |
| Cataluña | 23 | 25 | 30 | 35 |
| Murcia | 22 | 25 | 30 | 35 |
| Andalucía | 22* | 25 | 30 | 35 |
Fuente: comparativa difundida por USTEA para el curso 2026/2027. En Andalucía, la reducción a 22 estudiantes en Infantil afecta únicamente a las aulas de tres años; en cuatro y cinco años se mantiene el límite general de 25. En 1.º y 2.º de ESO se contemplan refuerzos para grupos de 26 estudiantes o más. Las cifras corresponden a los límites indicados en nuestra comparativa y pueden existir particularidades normativas según el curso o la etapa.
Pero sabemos que la realidad de numerosos centros andaluces es todavía más preocupante de lo que reflejan estas cifras. A través de cerca de 2.000 encuestas realizadas al profesorado, hemos recogido denuncias de grupos que superan las ratios ordinarias establecidas y de centros donde la falta de desdobles agrava la masificación. Por ello, exigimos a la Consejería que compruebe estas situaciones y garantice el cumplimiento de la normativa.
Esta problemática se agrava especialmente en la atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. Las encuestas recogen casos de maestras y maestros especialistas de Pedagogía Terapéutica (PT) y Audición y Lenguaje (AL) que deben atender hasta 50 niños y niñas, una carga de trabajo inasumible que dificulta ofrecer una atención individualizada y continuada. Una situación similar afecta a las y los profesionales de orientación educativa, que deben atender a un número excesivo de estudiantes, en ocasiones repartidos entre varios centros, con las consiguientes dificultades para realizar evaluaciones psicopedagógicas, seguimiento del alumnado y coordinación con las familias y los equipos docentes.
No podemos hablar de educación inclusiva mientras quienes deben garantizarla carecen del tiempo y los recursos humanos necesarios para desarrollar adecuadamente su labor.
Esta situación coincide con un descenso continuado de la natalidad que debería aprovecharse para reducir el número de estudiantes por grupo. Sin embargo, la Junta continúa suprimiendo unidades públicas en lugar de mantenerlas y distribuir al alumnado en aulas más pequeñas. Desde 2019 se han eliminado más de 2.700 aulas públicas en Andalucía, una política que dificulta la reducción efectiva de ratios y limita la creación y consolidación de puestos de trabajo docentes.
Nos preguntamos: si cada vez nacen menos niños y niñas, ¿por qué la Junta no aprovecha esta oportunidad para reducir las ratios en lugar de cerrar aulas públicas? No tiene sentido que disminuya el alumnado y sigamos teniendo clases masificadas.
Desde USTEA defendemos que mantener las unidades existentes, reducir el alumnado por grupo y ampliar los desdobles permitiría mejorar la atención individualizada, respetar los diferentes ritmos de aprendizaje y reforzar la calidad educativa. Estas medidas también beneficiarían a la salud laboral del profesorado, ya que las aulas masificadas incrementan la carga de trabajo, las tareas burocráticas, las dificultades de convivencia y el estrés profesional. Con grupos más reducidos podríamos dedicar más tiempo a enseñar, evaluar y acompañar al alumnado.
No podemos seguir metiendo al alumnado como sardinas en lata mientras se cierran aulas y se niegan los desdobles que necesitan nuestros centros educativos. Reducir las ratios no es un lujo, es una necesidad para enseñar y aprender en condiciones dignas.
Además, una reducción efectiva de ratios permitiría crear empleo público docente y consolidar plantillas estables, evitando que las necesidades permanentes de los centros dependan de programas temporales o refuerzos insuficientes.
Por todo ello, desde USTEA exigimos a la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional un calendario concreto de reducción de ratios en todas las etapas educativas, acompañado de financiación suficiente, más desdobles, incremento de las plantillas docentes y refuerzo de los recursos de PT, AL y orientación educativa. Asimismo, reclamamos detener las supresiones de unidades públicas y aprovechar el descenso demográfico para mejorar el sistema educativo andaluz, en lugar de utilizarlo como justificación para reducir recursos.
La bajada de la natalidad debe servir para mejorar la educación pública, no para recortarla. Menos alumnado tiene que significar grupos más pequeños, más desdobles, más profesorado y mejores condiciones de enseñanza. Andalucía necesita invertir en sus aulas, no cerrarlas.
USTEA — El Sindicato Andaluz de la Pública.
ESTUDIO DEL SINDICATO STES-I



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